Ocho Años, todos los días

Cuando te escucho al enseñar a Camilo los números o las letras, recuerdo muy bien que la B o el 8, haces que lo relacione con dos pancitas.

Ya son 8 años los que tenemos juntos y ya son dos pancitas las que hemos pasado. Dos hijos, ocho años, una vida.

Faltan 10 minutos para que termine el día. Quiero recordarte lo mucho que te amo. Son poco más de 7 años escuchando esa frase a diario. Podría parecer cotidiano, pero ambos sabemos que no.

Aunque pareciera que quiero justificar mi distraída memoria o menospreciar las fechas, espero que sepas que cualquier día puede ser especial para ambos.

No puedo dejar de pensar hoy lo que hemos pasado juntos. Los buenos o malos momentos. La llegada de dos integrantes más a la familia, los golpes recibidos en 8 años.

Aquella vez que no pudimos contener el llanto en la sala de urgencias de un hospital por la madrugada mientras los dos pequeños estaban en revisión.

Luego aquel día que lloré al pie de tu cama de hospital al saber que lo peor ya había pasado para tí y que seguirías a mi lado, a nuestro lado.

Eres gran parte de mi vida y espero ser lo suficientemente bueno para la tuya, a diario hago mi mejor esfuerzo.

Ese 5 de marzo, cuando mi sentido del humor te jugó una mala pasada y te arrancó unas lágrimas. Ese 5 de marzo que comenzamos lo nuestro.

No puedo prometerte muchas cosas, pero amarte a diario, mientras siga con aliento, eso seguro sí.

Buenas noches, amor.





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